El pastor Nihad está viviendo una versión moderna del libro de los Hechos: grandes milagros en combinación con duros golpes

Mirando hacia el puerto de Beirut desde su balcón, el pastor sirio Nihad Hasan quiso ver de dónde provenían las explosiones. Una fracción de segundo más tarde, el pasado 4 de agosto de 2020, su cuerpo fue arrojado, literalmente, a la sala de estar. Lo que se conoció como la explosión de Beirut, tuvo un impacto masivo y destructivo en la capital libanesa.

Un día después, caminando por el lugar de la explosión, el pastor vio la destrucción, la desesperación y la necesidad de la gente. En ese instante, el pastor reconoció todo por lo que han pasado tantos refugiados sirios en los últimos años, cuando perdieron los hogares de sus seres queridos en la guerra. Como iglesia kurda, decidió empezar a ayudar, repartiendo comida y limpiando las calles, pero también ayudó a difundir el amor de Cristo y demostrar que los refugiados sirios no son una especie de parásito para los libaneses, sino que están dispuestos a ayudar y dar.

Este hombre valiente es uno de los siervos apasionados de Dios que sirve a la creciente iglesia de creyentes de origen no cristiano. Todavía no se dispone de estadísticas fiables sobre el tamaño de este movimiento, pero ambos recibimos la misma información desde varias fuentes de información procedentes de Siria y alrededores: Dios está trabajando en los corazones de muchos musulmanes sunitas, alauitas y chiitas, así como en los corazones de los drusos y los yazidíes. Muchas de esas personas se han convertido en seguidores del Señor Jesús en la última década. Un efecto secundario inesperado tras diez años de guerra.

El pastor Nihad nació y fue criado como musulmán. Es un hombre casado y tiene un hijo. Hace catorce años se mudó al Líbano. Tenía preguntas sobre su fe, pero las palabras de Jesús: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella” (Juan 8:7, RVR1960) cambiaron su vida. Sus amigos le invitaron a la iglesia. Su vida dio un vuelco cuando comenzó a seguir a Jesús.

Su historia es como una versión moderna del libro de los Hechos. Metiéndose en líos en un barco en el mar cuando tentaba huir a Chipre, siendo arrestado, deportado y nuevamente arrestado. Ver personas sanadas después de su oración, encontrar el favor del administrador de una prisión y asumir la responsabilidad de distribuir alimentos allí. Tenía visiones de Jesús apuntando a su futuro ministerio: dar a conocer la causa del pueblo kurdo, su pueblo, en todo el mundo, y servir a personas de todo el mundo árabe.

En la cárcel, el Señor me llamó para hablar en nombre del pueblo kurdo. Solía pensar “¿qué pasará?”. Cuando vi a los kurdos siendo torturados en la cárcel, dije: “Señor, abre puertas”. El 20 de marzo de 2013, Nihad, oficialmente, comenzó como pastor en la iglesia kurda. “Empezamos con cinco personas, pronto fueron cuarenta”.

Nihad y otros pastores de origen no cristiano luchan con la forma en que las iglesias existentes responden a las iglesias con solo conversos de otro origen religioso. “No estamos invitados a las reuniones de los líderes de la iglesia ni a las conferencias”. En su rostro se percibe el dolor de este pastor, por no ser de confianza o tomado en serio por ser de origen musulmán. “Somos perseguidos por nuestros antecedentes; desafortunadamente, incluso por algunas iglesias porque no se toman en serio la iglesia kurda”.

La iglesia es muy cambiante. “Fuimos a visitar familias kurdas y árabes y, cuando llegaron los refugiados, también visitamos a esas familias. Los cuidamos, oramos con ellos. A veces preguntaban: “¿por qué estáis haciendo esto?”, porque no recibían visitas de personas de nuestra propia religión. Cristo ayudó a todos. “Quien te acepta, me acepta a mí”, dijo. Jesús murió en la cruz por todas las personas. Si vienen a la iglesia o no, los visitaremos. Cuando necesiten consuelo, les daremos consuelo”.

Pero Nihad tiene sueños más grandes: tener un canal de televisión cristiano kurdo. “Es para poder llegar a todos los hogares kurdos en Siria, Irak y Turquía”. Sus experiencias en el pasado le dan la esperanza de que su sueño se hará realidad. “Durante muchos años no tuvimos un edificio para la iglesia. Seguimos haciendo nuestro trabajo, luego pudimos alquilar un edificio. Dios, que comenzó una buena obra en nosotros, la terminará”.

La ayuda práctica que el pastor Nihad y su congregación estaban ofreciendo tras suceder la explosión de Beirut, les afectó de manera negativa, ya que  sufrieron las consecuencias de Covid-19. Seis de las iglesias terminaron en el hospital. El pastor Nihad necesitó que le administraran oxígeno en casa. Todos se recuperaron, gracias a Dios.

La iglesia ha tenido un impacto creciente a través de la página de Facebook. “Comenzamos poco a poco, pero después de la guerra en Afrin empezamos a publicar información de manera frecuente y vimos que la gente se comprometió en las redes sociales. En ese momento el número de seguidores creció a nueve mil. Además, desde el sur del Líbano, donde la gente no tiene iglesia, empezaron a seguirnos, orar y cantar con nosotros. No esperábamos que el Señor nos usara de esta manera. Damos gracias a Dios por haber abierto esta puerta”.

El pastor Nihad sueña con enviar misioneros al pueblo kurdo. “Esos misioneros deben ser kurdos. No necesitan aprender el idioma y conocer las costumbres y tradiciones kurdas, les llevaría mucho tiempo aprenderlo”. El pastor ve mucho potencial en los creyentes de la iglesia, “pero ellos quieren emigrar. Entonces, cuando podamos asegurar su futuro aquí y el de sus hijos, podremos enviarlos como siervos de Dios”.

 

“La guerra nos ayudó a transmitir las buenas noticias más fácilmente”

El pastor explica además el crecimiento de la iglesia. “La guerra en Siria fue devastadora. Pero también hizo pensar a la gente. Muchos preguntaron ‘Somos musulmanes, ¿por qué estos extremistas islámicos o soldados turcos nos están haciendo esto? Cuando visitábamos a las personas, pudimos decir: “Cristo nos manda a estar a vuestro lado y amaros. Así que la guerra nos ayudó a dar las buenas nuevas de una manera más fácil. La guerra fue desagradable, pero fue la causa de la salvación de muchas personas. Algunos de esos nuevos creyentes se quedaron en la región, otros se fueron a Canadá, Alemania u otros países. Allí tienen grupos que se congregan”. Mantienen el contacto a través de las redes. “La Iglesia kurda, gracias a Dios, fue motivo de bendición para muchos“.

La conversión tiene graves consecuencias. “Muchos se ven privados de su herencia o propiedades. No podemos tener tierras ni casas, porque somos vistos como infieles. Incluso tenemos problemas con nuestros papeles. Por ejemplo, cuando nacemos musulmanes, oficialmente seguimos siendo musulmanes. Por esa razón, mi matrimonio no pudo registrarse legalmente. Cuando fui al juzgado para casarme, el juez se enfadó y nos echó. Cuando alguien muere, los musulmanes no aceptan que esa persona sea enterrada en el cementerio musulmán, ya que no quieren ser enterrados con cristianos”.

“Recibí amenazas: te mataremos”

El pastor continua diciendo: “todos sufrimos persecución por parte de la familia, la sociedad y el estado. Muchos conversos fueron expulsados ​​de sus casas. Recibí amenazas directas de un grupo islámico, me enviaron cuchillos y dijeron: “Te mataremos”. Antes de casarme y tener un hijo, no tenía miedo, solía decir, “deja que lo intenten”. Pero desde que me casé, me preocupé por mi familia. Cuando pienso en cómo Jesús dejó el cielo y vino a la tierra, digo: Señor, estoy dispuesto a dar mi vida por ti. Lo perdería todo por disfrutar de la presencia del Señor”.

No solo los adultos sufren; “nuestros hijos no pueden tener nombres cristianos de pila y están registrados como musulmanes. Los otros niños no jugarán con ellos porque sus padres son cristianos. Algunos de nuestros niños no se atreven a decir que sus familias no están ayunando durante el Ramadán, porque otros niños los golpearán y les dirán que son infieles. Recuerdo que una niña fue expulsada de la escuela porque se negó a entrar en la clase de religión islámica, la echaron y le pidieron a su padre que la matriculara en otra escuela. Esto sucedió con muchos otros niños”.

 

“Cuando me pregunte: ‘¿Dónde está la casa de mi abuelo?’ ¿Qué le puedo decir?”

Vivir desarraigado de la familia es algo difícil, especialmente en la cultura de Oriente Medio, donde la familia es tan importante. Solo un “pequeño” ejemplo de esta consecuencia: “la semana pasada había un niño, que irá a la escuela dentro de dos años, jugando con mi hijo. Le dije a mi esposa Silva: “sus amigos dirán delante de él: ‘Vamos a la casa de nuestro abuelo’ o “mi abuelo o mi abuela me trajeron esto o aquello”. Entonces mi hijo preguntará por su abuelo. El problema es que no se le permite ver a sus abuelos“.

Después de decir esto, se paró, me miró mientras las lágrimas corrían por sus mejillas: ‘Cuando me pregunte dónde está la casa de mi abuelo, qué le puedo decir?’ No he escuchado la voz de mi padre en tres años, ni siquiera una palabra de felicitación por su parte. Lo único que me consuela es que tengo un Padre Celestial”.

Con el apoyo de Puertas Abiertas, la iglesia, y el Centro de Esperanza, el pastor Nihad pudo alcanzar más familias a través de las redes sociales. “Este trabajo no es el resultado de nuestro poder. Sin las oraciones, ayuno y el poder del Espíritu Santo, esto no hubiera sucedido nunca, ni tampoco sucedería jamás”.

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