¿Sabías que alrededor de la mitad de los cristianos perseguidos son menores de 18 años?


ESTE AÑO, LA NAVIDAD SERÁ UN TIEMPO DIFÍCIL PARA MUCHOS DE NOSOTROS. AÚN MÁS DIFÍCIL SERÁ PARA AQUELLOS NIÑOS PERSEGUIDOS QUE SUFREN JUNTO CON SUS FAMILIAS POR SEGUIR A CRISTO.


Los niños cristianos no están exentos de la persecución. Se estima que alrededor de la mitad de todos los cristianos que sufren persecución en el mundo son menores de 18 años. Ahora que celebramos la Navidad, un tiempo de familia…

 

¿Serás tú la familia que ellos necesitan?

PINCHA AQUÍ Y CONOCE LA HISTORIA DE DANIELA ¿Por qué a mi?
PINCHA AQUÍ Y CONOCE LA HISTORIA DE BIJLI Nadie juega conmigo
PINCHA AQUÍ Y CONOCE LA HISTORIA DE ABNOBER Una nueva criatura
PINCHA AQUÍ Y CONOCE LA HISTORIA DE TIMOTEO Ahora estoy seguro
PINCHA AQUÍ Y CONOCE LA HISTORIA DE FAKHRI Deseo vivir en paz
PINCHA AQUÍ Y CONOCE LA HISTORIA DE ALBA Nunca será igual

Si dejamos de invertir en los niños, la Iglesia Perseguida no tiene futuro.

Los niños cristianos no están exentos de persecución. La naturaleza e intensidad de la persecución depende del contexto en el país específico y el motor de persecución que está en juego.

Por ejemplo, los niños en Egipto tienen que sentarse al fondo de la clase y, a menudo, se les descuida. Pueden ser intimidados por compañeros de clase e incluso por sus maestros.

En muchos contextos islámicos, donde los padres viven su fe en secreto, a los niños se les enseña el Islam en la escuela y el cristianismo en el hogar, lo que les genera problemas de identidad.

En países budistas, como Sri Lanka o Myanmar, los extremistas se enfocan directamente en los niños y jóvenes abriendo escuelas en zonas cristianas y obligando a los niños a participar en sus rituales y aprender sobre el budismo.

En China no está permitido que niños y adolescentes menores de 18 años asistan a las iglesias, y también se les prohíbe participar en la escuela dominical.

En Colombia, los miembros de la guerra, que se oponen a la fe, atacan y reclutan a los hijos de los pastores para castigar a sus familias.

En Nigeria, las niñas son secuestradas por Boko Haram para ser vendidas como esclavas sexuales o forzadas a casarse con musulmanes.

En India, los niños pueden ser intimidados por la fe de sus padres e incluidos en el boicot social. Eso significa que otros niños no juegan con ellos y no se les permite comprar en las tiendas locales o sacar agua del pozo de la aldea. En casos más graves, los niños pueden ser objeto de violencia y abuso sexual.

En Corea del Norte, intentan que los niños traicionen a sus padres cristianos, por lo que muchos no comparten su fe con sus hijos hasta que están seguros de que pueden guardar el secreto.

Se estima que, alrededor de la mitad de todos los cristianos perseguidos en el mundo son menores. Si actualmente hay 260 millones de cristianos perseguidos, más de 100 millones son menores de 18 años.

La Iglesia Perseguida se encuentra en el corazón de una gran batalla espiritual. Como dijo el hermano Andrés: “Estamos fortaleciendo aquello que Satanás trata de destruir“. La siguiente generación siempre es un objetivo específico de Satanás, lo que convierte la batalla espiritual por sus almas en un conflicto realmente intenso.

A veces puede ser por medio de la violencia (ataques terroristas, secuestros, violaciones y abusos), pero también se produce de formas muy sutiles (por ejemplo, incitando a los niños cristianos a ir a una escuela budista).

Cada vez que hablamos con los líderes de la iglesia y les preguntamos por sus mayores preocupaciones, ellos señalan a la siguiente generación. “No tememos por nosotros mismos, sino por los jóvenes”.

No apoyar a la próxima generación de la Iglesia Perseguida significa renunciar directamente a la Iglesia Perseguida. Si dejamos de invertir en nuestros niños y jóvenes, la Iglesia Perseguida no tiene futuro.

Alrededor del mundo, los equipos de Puertas Abiertas y sus colaboradores locales tienen muchos programas que apuntan a fortalecer a las familias perseguidas y también algunos que tratan específicamente de ayudar a los niños. Por ejemplo:

  • Campamentos de niños en países islámicos, budistas e hindúes;
  • Biblias y otros materiales cristianos para niños y jóvenes en todas las regiones;
  • Un programa de radio para padres norcoreanos sobre la educación bíblica de sus hijos sin mencionar a Dios, Jesús o la Biblia;
  • Centros infantiles en países como Colombia y Bangladesh;
  • Escolarización de niños en países islámicos, budistas e hindúes;
  • Entrenamiento de escuela dominical para líderes;
  • Discipulado juvenil y formación para la alabanza;
  • Becas para niños (de contextos tribales) en países budistas y comunistas;
  • Escuelas de verano.

Depende del contexto. El hijo de creyentes secretos en un país islámico puede organizar una celebración secreta de Navidad con el pretexto de tener una fiesta de cumpleaños.

En Nigeria, u otros países islámicos donde hay una alta probabilidad de un ataque terrorista, los cristianos pueden ir a una iglesia con vigilancia.

En Corea del Norte, el niño ni siquiera sabrá de la Navidad.

En China, la iglesia puede organizar un evento infantil lejos de la iglesia oficial.

En la India, el niño y sus padres pueden tener que caminar muchos kilómetros hasta una iglesia en otro pueblo donde sea lo suficientemente seguro participar en una reunión de Navidad.

La naturaleza de la celebración también depende de la denominación y la cultura de la iglesia. En algunos países de Asia, las iglesias oficiales se decoran lo máximo posible y los árboles de Navidad se colocan fuera y dentro de la iglesia. Cantan villancicos y a veces incluso hacen representaciones teatrales de la historia de la natividad. En un país como Colombia, la celebración puede ser mucho más sobria, sin ningún tipo de decoración.

Pero para todos es un momento especial.

Dios está haciendo cosas grandes. Aquí encontrarás historias como la de Daniela, de 12 años, de Colombia. Quedó huérfana después de que una banda asesinara a su padre por compartir sobre el amor de Jesús. Ella sigue valientemente a Jesús, también para honrar a su padre. No te quedes sin leer su historia.

Lo mismo sucede con Bijli, de 10 años, de Bangladesh. Puede que sea demasiado joven para tomar “su propia decisión” de ser cristiana, pero está aislada y acosada por la fe de sus padres. No te pierdas su testimonio.

Y la historia de Abnober. Y la de Timoteo. Y la de Fakhri. Y la de los niños que ellos representan. Son historias difíciles, en muchos casos con grandes pérdidas y profundo dolor, pero nos muestran algo: Dios está haciendo algo precioso entre los niños y jóvenes de la Iglesia Perseguida.

Y tú puedes ser parte.